Cuentos cortos de Terror

Los niños de Illfurt
En 1864 una familia comenzó a tener lo que se pensó que eran manifestaciones demoníacas. Hoy hubiera sido puesto en duda por científicos y seguido con interés por la iglesia pero en aquella época, que tuvo una duración de cinco largos años, la vida era distinta. Tal era el ambiente que en 1867 se autorizó que se realizara un contundente exorcismo con las consiguientes complicaciones. A los críos “poseídos” se les llamó los endemoniados de Illfurt (Alsacia)
Los dos crios protagonistas de esta historia eran hijos de los Burner, que tenían otros tres hijos. Los supuetos poseídos se llamaban Teobaldo y José, y apenas tenían 9 y 8 años respectivamente en 1864.
Teobaldo dijo ver al menos treinta veces a un espíritu al que consideraba su maestro, pero no era un ser físicamente humano, sino una imagen con patas de gato, pezuñas de caballo, pico de pato y cuerpo de plumas. Al parecer el fantasma sobrevolaba al chiquillo amenazándole con estrangularle, y el niño, tratando de defenderse, le lanzaba y luchaba contra él ante los ojos atónitos de los espectadores que sólo le veían a él. Lo que hizo creer a los demás que la visión era real aunque ellos no pudieran verla, es que el chiquillo capturaba plumas del cuerpo de su visitante que luego los espectadores veían, tocaban, olían (echaban una peste fétida) e incluso trataban de quemar sin éxito.
Las similitudes con otros exorcismos al menos calificados como tal fueron las siguientes: una voz hablaba desde ellos sin necesidad de que movieran su pequeña boca, una voz adulta, masculina, que soltaba improperios contra lo más sagrado (respetando únicamente a la Virgen), y se reía del efecto que sus poderes hacían sobre el personal, como inundar la habitación de un calor sofocante que era insoportable incluso en el más crudo invierno.
También producía en los cuerpecitos de los niños bultos terribles, con movimientos horrorosos haciendo de sus estómagos una visión traumática. Cuentan que se hinchaban hasta el límite y vomitaban espuma, musgo y plumas, cubriendo la habitación del olor fétido de las plumas sucias.
A veces unía las piernas de los chiquillos como si tuvieran cemento y nadie tenía la fuerza suficiente como para separarlas.
Tenían una rapidez nunca vista, y eran capaces de girarse en cuestión de segundos como si estuvieran accionados por un motor a propulsión, de forma que sus giros asustaban y sorprendían a la gente, y también demostraban momentos de rabia y enfado golpeando a destajo todo lo que había ante ellos, sin notar cansancio aunque se pasaran horas haciéndolo.
Los chiquillos hablaban y entendían todo tipo de lenguas, latín, inglés, francés, dialectos españoles… Además mostraban conocimiento de lo que pensaban los demás o descubrían dónde había objetos ocultos, o incluso se permitían el lujo de avisar de la muerte de alguien del pueblo con el consiguiente estupor de los familiares. También les hacían partícipes de acontecimientos pasados que todos desconocían. Para enojar a los espectadores solían descubrir sus más oscuros secretos poniéndolos en evidencia.
Los cuerpos poseídos reaccionaban ante el agua bendita con furor, y cuando la monja que les alimentaba dejaba caer un agota de agua bendita en sus platos desde otra habitación para no ser vista, los niños miraban el plato y se negaban a comer.
Además sus cuerpos, yacidos o sentados, se elevaban por manos invisibles.

4 puentes
Rebeca tenía dos abuelos a los que adoraba, pero ahora están muertos. Y sobre ellos es la historia que os voy a contar.
Un día el abuelo falleció y la abuela quedó como un alma en pena vagando por la casa que habían compartido tantos años en amor y armonía. Aún tenía familia por supuesto, pero no era lo mismo. La abuela tenía mucha confianza en Rebeca, tanta que terminó confesándole algo que le ocurría: soñaba con su marido muerto.
“Hay cuatro puentes, y al final de los puentes está él, alargando la mano para que vaya con él”.
Pasaron los días y los meses, y una noche fue Rebeca la que tuvo un sueño extraño:
Era pequeña y entraba a un ascensor con su abuela. Iban cogidas de la mano y el elevador ascendía pisos y pisos. Una especie de viaje sin retorno puesto que el ascensor no era familiar para Rebeca. No sabía cuántos pisos habían ascendido cuando, de pronto, el ascensor se paró y se abrieron las puertas.
La abuela soltó la mano de Rebeca y salió. Ella trató de avanzar pero su abuela le dijo: “No, tú no vienes conmigo”. La abuela le sonrió en su sueño y aquí terminó todo.
Cuando Rebeca se despertó por la mañana su abuela había fallecido la misma noche. En el sueño se había despedido de ella.
Y me preguntaréis, ¿qué tienen que ver los cuatro puentes en esta historia? Cada puente es un mes. La abuela falleció cuatro meses después que su marido, o sea, cuatro puentes después… y recordad que ya os lo decía ella en su sueño: al final de los cuatro puentes, su fallecido marido le tendía la mano.

Tengo que avisar que Rebeca tuvo después y durante años la desagradable experiencia de “ver” a su abuela mirándola desde coches de desconocidos, como si la estuviera observando, y siempre, siempre, echaba a correr llorando hasta llegar a casa.

Las luces
Esta historia me la contó una chica de unos 16 años, y no le sucedió a ella, sino a su madre, una española que emigró a Alemania para buscarse la vida, teniendo que alquilarse una casa con su joven esposo que apenas tenía comodidades.
Eso sí, tenía visitantes misteriosos.
Al principio sólo eran sonidos, rasguños en la almohada que mantenía abrazada mientras trataba de descansar después de tantas horas de trabajo. Le asustó, cierto, pero mantuvo la calma y pensó que era su propio agotamiento el que la hacía tener alucinaciones auditivas. Los rasguños en la cama no son tan inhabituales ¿no?. Muchos los hemos oído. Son visitantes que quieren comunicarnos que “están ahí también, que no estamos solos”.
La joven vivió con esa extraña experiencia unos días y terminó por acostumbrarse, pero una noche ocurrió algo terrible. Estaba tumbada en la cama, descansando, su marido estaba afeitándose en el cuarto de baño, y de pronto unas lucecitas de un tamaño algo mayor que el de las canicas, blancas azuladas y brillantes, comenzaron a salir de debajo de la cama.
Subieron, ascendieron hasta ponerse encima de ella, y bailaron.
La chica las miró estupefacta, tragó saliva y respiró profundamente. ¿Qué era aquello? ¿De dónde salían? ¿Qué las producía?
Y entonces las luces comenzaron a bailar con movimientos más bruscos, y una poderosa fuerza salió de ellas. La chica notó esa fuerza en puñetazos y patadas invisibles que la golpeaban y estampaban contra las paredes… Gritó, y su marido se cortó con la gillette. Cuando él iba a salir la puerta del cuarto de baño se cerró de golpe.
La joven española emigrante sufrió una paliza que la dejó destrozada, y no pudo hacer una denuncia, porque en qué comisaría de policía iban a escuchar semejante historia sin echarse a reir.
No volvió a ocurrirle porque volvió a España entre lágrimas y terrores.
Durante años jamás contó la historia, y cuando lo hizo, fue para contárselo a su hija -mi confidente-, quien me confesó que su madre no podía hablar del tema sin echarse a llorar y a temblar.
No es para menos. Su hija también lloró al contármelo.

El coche
Erámos un grupo de siete chicas, nos reuníamos los fines de semana, algunas tardes entre semana y pasábamos los veranos juntas. Una de nosotras trabajaba en una cervecería por lo que era allí donde nos reuníamos. Esta chica tenía muchos problemas en casa, un padre alcóholico, una madre que no le hacía ni puñetero caso…… Salimos ella y yo de marcha solas un par de veces y una de esas veces cuando la dejaba a las siete de la mañana en la puerta de su casa, su padre entraba también con una tajada como un piano. Ella me dijo: Si yo faltará el se moriría…………(Era ella la única de la familia que se preocupaba de recogerle de los bares cuando ya no podía más y se encontraba tirado). El caso es que no la ví en unos días….. una tarde de verano me preguntaron hacía cuanto que no la veía y me dijeron que había tenido un accidente. Yo -ingenua de mí- me fuí a su casa pensando en un piñe de moto y en ir a verla al hospital cuando me enteré de que había sufrido una bajada de tensión y se había ahogado en una piscina porque nadie se había dado cuenta a tiempo….. No sé que me pasó que mientras el resto de la gente se hundió a mi alrededor, yo saqué fuerzas no sé de donde, y primero reconocí el cadaver (que no me asustó ni impresionó lo más mínimo, cuando yo siempre había pensado que pasaría lo contrario si tuviese que verme en esas circunstancias) y además aún tuve fuerzas para arreglar todo el papeleo del entierro y organizar la parte “social” del macabro acto que es enterrar a la gente que quieres. Todo aquella marabunta pasó, el dolor se agudizó conforme se fue calmando el ambiente y pasarón los días y yo……… me sentí de pronto fatal (una reacción tardía pero no por eso menos traumática). Los meses siguientes me pasó que más de una vez yendo en mi coche sentí un escalofrío recorrerme el cuerpo y notaba una presencia en el asiento trasero que me hacía mirar por el retrovisor para comprobar que ella no estaba allí… siempre coincidía aquella sensación de miedo y frío con una canción que nos gustaba mucho y que yo aún ponía con asiduidad. Una vez fue tanto el miedo y el feeling que aquella “presencia” que tuve que aparcar en la cuneta y mirar hacia atrás acojonada para convencerme de que no había nadie…… Al cabo de los meses tuve que vender el coche, porque me daba pánico tener un accidente al ir a buscarla en la parte trasera cuando notaba su presencia allí, (si no lo has sentido no lo entenderás y creerás que el subconsciente me traicionó) pero aquella sensación era tan fuerte y real que una y mil vidas que yo viva juraré que ella estába allí. Cambié de coche como digo y aquel miedo cesó de repente y los escalofríos también. Ah se me olvidaba! Justo un año después murió su padre…. como ella predijo. Recientemente viendo “El sexto sentido” he llorado, de rabia, de dolor, y de nuevo de miedo, porque he pensado que a lo peor mi amiga no sabía que estába muerta y seguía montándose en mi coche para que la llevase de marcha…….

El loco
Los padres de Lucia y Maria van a una cena de negocios y las dos tienen que quedarse solas en su casa. Estan aburridas, no hay nada en la tele y deciden poner la radio: Interrumpimos la emision para ofrecerles un boletin informativo de ultima hora: Un psicopata se ha escapado del manicomio. Es muy peligroso, asi que les recomendamos que tomen precauciones.’
Mari­a y Lucia, ya cansadas, se van a dormir, pero se olvidan de algo muy importante: cerrar muy bien las ventanas. Se van a la cama sin ninguna preocupacion, puesto que no le hicieron mucho caso a las noticias.
Por la noche las desperto un suave golpeo, pero no le dieron mucha importancia. Se pusieron a leer y el ruido se haci­a cada vez mas fuerte. De repente, Mari­a oyo un fuerte grito en la habitacion de Lucia y el ruido desaparecio a lo lejos. Maria se acerco a ver que pasaba y encontro a su hermana pequena degollada debajo de la cama con una nota que deci­a: ‘Si se hubiese subido al armario no le habri­a pasado nada’.
Desde entonces se dice, o por lo menos eso he oido, que el loco sigue suelto buscando la siguiente victima.

La mecedora
Yo vivo en una residencia de estudiantes y las habitaciones no es que tengan muchos muebles: dos camas, dos armarios y una mesa con dos sillas. Como podreis comprobar no vivo solo; comparto mi habitacion con mi amigo Sergio. Pues debido a esa escasez de muebles y de la amplitud de la habitacion, un di­a que volvi­amos de la biblioteca, vimos en un contenedor una mecedora vieja que estaba chulisima y la pillamos. Estuvimos meciendonos en la calle y decidimos subirla a la habitacion. No fue nada facil hacerlo y sortear al bedel, que un tio tope brasas. Pero con mucho arte lo conseguimos y dejamos la mecedora en una esquina de la habitacion y fue acumulando ropa encima de ella.
Pero una semana despues, una noche que estaba estudiando, me parecio ver que la mecedora se movia, era imposible, al principio pense que seria una corriente de aire o algo, y me levante a cerrar las ventanas, pero las ventanas ya estaban cerradas. Pense: ‘seran imaginaciones mias’, y me volvi a sentar en la mesa, pero por el rabillo del ojo no podia dejar de mirar la mecedora. Cuando me olvide del incidente, oi­ un ruido y me gire. Las cazadoras que estaban en el respaldo de la mecedora habian caido al suelo. Me levante a recogerlas y vi, esta vez muy claramente, que la mecedora se movi­a, y no era por la inercia de haberse cai­do las chupas. Se movi­a muy despacio, como si alguien se estuviese meciendo. Baje corriendo a la sala de TV a avisar a Sergio. Subio conmigo mientras repeti­a que seri­an cosas mias, y cuando abrimos la puerta vimos la mecedora tirada en el suelo, de lado, y todas las ropas desperdigadas por la habitacion. Sergio dijo que vale, que muy buena la broma pero que no se creia nada. Levante la mecedora y volvio a poner la ropa encima. Y nos fuimos a la cama. Yo no podi­a quitar ojo a la mecedora pero finalmente me dormi­. De pronto me desperto un ruido, como un roce de algo con algo, y encendi­ la luz, Sergio se desperto. ‘Ti­o apaga la luz’, dijo.’¿No oyes un ruido?’, le dije nervioso. ‘No, solo te oigo a ti dando la brasa’, grito. Finalmente escucho el ruido. Era como un roce. Buscamos de donde venia y vimos el llavero metalico que colgaba de la llave de la cerradura balanceandose y pegando con la puerta de madera. Estabamos cagados de miedo mirandolo y de pronto empezo a dar vueltas como loco, en ci­rculo, como cuando das vueltas a una cadena alrededor de un dedo, pero lo haci­a solo y alrededor de la llave que estaba encajada en la cerradura. Sergio se cabreo. Que ya valia, que muy buena la bromita; y yo: ‘tio, que no soy yo’. Y de repente empezo a cerrarse con dos vueltas la cerradura. Clack, clack. Clack, clack… Sergio dijo ‘Vale, ya se, estan cerrando con otra llave por fuera’, y se giro como diciendo ‘aqui­ ya esta todo arreglado’, pero me empujo para que me girase. La mecedora estaba moviendose suavemente.
Estabamos que se nos sali­a el corazon por la boca. El ruido de la llave paro y el llavero se dejo de mover, pero la mecedora se empezo a agitar de forma violenta…, mas y mas, mas y mas…, hasta que se volco. Sergio abrio la puerta y salimos al pasillo. Decidimos no contarlo. Despues de un rato deambulando por ahi volvimos a la habitacion, cogimos la mecedora y la bajamos al patio.
Al dia siguiente el bedel pregunto en el comedor que quien habi­a metido una mecedora en el patio, que ya estaba harto de chorradas y que el proximo que armase alguna se la iba a ganar. Cuando despues de desayunar nos ibamos para clase vimos al dire de la resi ojeando la mecedora. No se si la habra cogido.

El hombre de negro
Y como siempre, alli­ estabamos los de siempre, haciendo lo de siempre. Sentados en la oscuridad, alejados de todo aquel que solo queria imponernos algo. Todos hablabamos, rei­amos, bebiamos y todas esas cosas que haces con los amigos. Cuando mejor lo pasabamos, Carol, mi mejor amiga empezo a llorar mientras gritaba que en el fondo en la oscuridad habaia alguien que vestia de negro y estaba tan palido (o al menos eso vio) que parecia un muerto. Todos comenzamos a reirnos y le dijimos que dejara de beber. Ella insistio. Dos de los chicos que estaban con nosotras se ofrecieron a acompanarla hasta el sitio para que se convenciera de que alli no habi­a nada ni nadie. Al final fuimos todos. Llegamos, miramos por todas partes y, como habi­amos pensado, no habia nada; mejor dicho, nadie. A Carolina se le paso el susto, volvimos a crear el ambiente que teniamos cuando vi algo: era ese hombre, el de negro. Me entro tal miedo que comence a gritar. Los chicos pusieron cara de mosqueo y nos empezaron a decir que la broma habi­a estado muy bien pero que pararamos, que se estaba haciendo pesada. Nosotras no dejabamos de decir que aquello no era una broma, que habiamos visto a aquel hombre o lo que fuese. Despues de un rato decidimos quedarnos alli­ un poco mas, pero esta vez cambiamos los sitios. Cuando mas a gusto estabamos, uno de los chicos, Juan, le dijo a otro que mirase al fondo. Este se levanto y dijo gritando ¡¡¡¡CORRED!!!! No tuve tiempo a girarme y mirar, pero se lo que vieron. ¡¡¡SI!!! Se que habiamos bebido, y tambien se que cuando se bebe se puede llegar a ver cosas que en realidad no estan pasando pero en este caso lo vimos cuatro personas. No volvimos a aquel sitio nunca mas.

Nueve veces Veronica
Esto es justo lo que nunca debes hacer: ponerte frente al espejo y repetir nueve veces seguidas el nombre de Veronica.
No serias el primero que se rÃie al conocer esta historia, que lleva circulando por el mundo desde hace varias decadas. Muchos antes que tu han pensado que se trataba de un cuento chino y se han burlado, pero otras personas aseguran que quienes no han hecho caso de la advertencia y han aceptado el desafi­o, han cargado con una maldicion terrible.
¿Quien es Veronica? O mejor dicho: ¿quien era? Se trataba de una chica de 14 tacos que, estando en el pueblo con sus amigos, hizo espiritismo en una casa abandonada. Todo el mundo sabe que es algo tremendamente peligroso y que jamas debe tomarse como un juego. Ella no siguio las reglas de los fanatasmas, se burlo durante toda la invocacion y una silla que habia en la habitacion cobro vida y la golpeo mortalmente en la cabeza.
Sin embargo, Veronica aun no descansa en paz. Su espi­ritu esta condenado y vaga buscando venganza entre aquellos que no saben respetar el Mas Alla¡, como le sucedia a ella en la vida real.
Ana era una chica de la edad de Veronica que conocio la leyenda del tarot y brujas en su instituto. Sus amigos la picaron, diciedole que no se atrevi a decir ‘Veronica’ nueve veces ante el espejo. A ella le daba miedo, pero venciosu terror porque le avergonzaba quedar mal ante todo el mundo. Una companera fue a los servicios de esa planta del instituto para comprobar, entre risas, si cumplia la prueba.
Lo hizo, no paso nada y el grupo lo olvido enseguida. Menos Ana. Para ella la autentica pesadilla comenzo esa misma noche. Estaba en la cama, cuando un sonido la desperto. No se trataba de un estrepito, sino de una especie de susurro indescifrable que oia cerca de la nuca, mientras sentia como si alguien respirara en su cuello. Aterrada, se levanto y encendio la luz. Alli­ solo estaba ella. A pesar de eso, no pudo dormir en toda la noche. Al di­a siguiente, no se atrevio a contarselo a nadie. Estaba muerta de miedo, y en medio de la clase tuvo que salir al servicio para mojarse la cara y despejarse. Pero cuando entro al bano, haci­a mucho fri­o (como estaban en invierno no le dio importancia) y una capa de vaho cubrÃia el espejo. Ana lo limpio con la mano para comprobar horrorizada que tras ella habi­a una chica que no habia visto jamas, con una expresion de espanto y sangre en la cabeza. Fue solo un instante. Cuando se volvio a mirar, ya no habi­a nadie. Ana rio nerviosamente, pensando que todo era fruto de su imaginacion, los nervios y el cansancio. Sin embargo, cuando se volvio hacia el espejo vio algo que la dejo helada. Al borrarse el vaho una frase habi­a permanecido escrita: ‘Soy Veronica. No debiste invitarme a volver’.
Ana no pudo soportarlo. Hoy pasa sus dias encerrada en un manicomio, y solo habla para jurar y perjurar que el fantasma de Veronica la sigue atormentando.

El cementerio
Nunca habi­a creido en los espiritus hasta que, hace un par de meses, fui por la noche con mis amigos al cementerio. Al llegar, nos pusimos a jugar al escondite y me toco pagarla a mi. Cuando acabe de contar escuche un ruido en la zona de los nichos mas viejos y fui hacia alli­ esperando pillar a alguien. Pero no fue asi. Al principio no veia nada, aunque poco a poco me fui acostumbrando a la oscuridad, y entonces le vi. Era un crio pequeno que parecia estar muy triste. Yo me quede muy sorprendido. ¿Que haci­a ese crio alli? Antes de que pudiera decir algo, el crio se desvanecio en el aire. No me habia asustado mas en toda mi vida. Casi nadie me creyo, pero yo estoy convencido de que aquello fue real. Lo peor fue, que pocos dias despues, buscando informacion, lei que veinticinco anos antes, y esa misma noche, un nino habia muerto en el cementerio en extranas circunstancias.

Fuente.

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¿Sabías que… Arthur Conan Doyle?

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Arthur Conan Doyle es, sin ninguna duda, uno de los escritores que más aportado al género detectivesco. Como creador del más famoso detective de la historia, Sherlock Holmes, este escritor se convirtió en una famosa figura de su época y de toda la literatura. Hoy, buscaremos los aspectos más desconocidos y fascinantes de la vida de este prolífico escritor escocés:

  • Arthur no tenía intención de convertirse en escritor profesional en un primer momento. Como prueba de ello, él estudió medicina en la universidad de Edimburgo. Sin embargo, entre los estudios y los trabajos que iba haciendo para pagarlos, el joven Arthur empezó a escribir pequeños relatos como descanso. Enseguida debió darse cuenta de su potencial como escritor, ya que antes de cumplir los 20 años una revista llamada “Chambers’s Edinburgh Journal” le había publicado uno de sus relatos.
  • En cierta ocasión, tras haber finalizado sus estudios de medicina, empezó a trabajar como médico naval en el buque SS Mayumba. La labor literaria empezaba a flaquear y parecía que, al menos por el momento, Arthur no estaba dispuesto a crear los grandes éxitos a los que estaba destinado a hacer en un futuro.
  • Si alguna vez oyen hablar de una enfermedad llamada “Tabes dorsal”, acuérdate de este escritor. Y es que su tesis doctoral trató precisamente sobre ese tema, un estudio detallado sobre la enfermedad con el que finalmente consiguió el título de doctor en 1885.
  • Una vez, empezó a ejercer el oficio de médico como colaborador de un colega suyo. Sin embargo, las relaciones entre ambos nunca fueron muy buenas y pronto empezaron a surgir malentendidos y discusiones. Harto de esa incómoda situación, Arthur optó por la opción más radical: Se mudó de ciudad y empezó su propia clínica en solitario con sólo 10 libras encima. ¿Qué tal le fue con esa nueva aventura? Fatal. Muy poca gente iba a su clínica, pasaba horas enteras sin un solo cliente. Sin embargo, esa falta de trabajo fue la que le invitó a escribir historias mientras esperaba a que viniera alguien. Durante los largos ratos muertos que pasaba en el trabajo, finalizó su primera gran obra, “Estudio en escarlata”, que traía al mundo la primera aparición del gran Sherlock Holmes.

Una de las curiosidades menos conocidas sobre Arthur es que fue un gran aficionado al deporte. Fue portero de fútbol en un equipo amateur llamado Portsmouth Association Football Club; también fue un gran jugador de cricket, llegando a jugar diez partidos profesionales en el Marylebone Cricket Club; de vez en cuando jugaba a los bolos, aunque no tenía mucha experiencia en ellos; también fue un buen jugador de golf, llegando a ser capitán del club Crowborough Beacon Golf Club. Y junto con todo ello, llegó a practicar incluso el boxeo. Entre sus hechos más importantes, fue uno de los primeros introductores del esquí en el Reino Unido. Sin duda, amaba el deporte, y por los resultados que obtuvo no se le debía dar muy mal esa afición.  ^

  • Entre las distintas inspiraciones que Arthur tuvo para crear la personalidad de Sherlock, se cree que el principal personaje en el que está basado fue uno de sus profesores universitarios, Joseph Bell. Al parecer, tenía una personalidad muy analítica y gozaba de una gran inteligencia. De hecho, el propio Arthur Conan Doyle le mandó una carta al profesor agradeciéndole la inspiración:

“Sin duda, es a usted al que le debo el personaje de Sherlock Holmes (…) Alrededor de la deducción y observación que he oído que usted inculca he tratado de construir un hombre” 

  • Arthur fue nombrado caballero del Imperio Británico (un honor reservado a las más grandes contribuciones al Reino Unido). Quizás penséis que fue debido a su carrera literaria, pero estáis equivocados. Resulta que en esa época el Reino Unido había participado en la “Guerra de los Bóers”, un conflicto por el que el país se llevó duras críticas por parte de casi todo el mundo. Entonces, Arthur publicó un panfleto llamado “La guerra en el sur de África: causas y desarrollo” en el que defendía y justificaba la participación de su país. Este texto apoyando a su país tuvo bastante éxito y fue traducido a muchos idiomas, causa por la cual ganó el título mencionado anteriormente. Además, también lo nombraron vice-teniente del condado de Surrey.

  • Una de las controversias más raras que vivió fue su actividad como espiritista. Muchos de sus familiares habían muerto en un período de tiempo bastante corto, por lo que entró en una gran depresión y empezó a sentirse atraído por el espiritismo, llegando incluso a unirse a la “Unión Nacional de Espiritualistas”. Entre sus casos más sonados, defendió la veracidad de las hadas de Cottingley, que más tarde resultaron ser un fraude. No faltaba su participación en ningún ritual espiritista con sus compañeros.

  • Entre sus amistades, era un gran colega del famoso mago Harry Houdini. Al principio gozaron de una cálida amistad, pero pronto sus diferentes ideas los separaron: Arthur defendía fervientemente la existencia de hechos paranormales y magia, mientras que Houdini era completamente escéptico y luchaba contra todo ello. Cuando Houdini le dijo que todos sus trucos mágicos eran simplemente “trucos” que no tenían ninguna magia, Arthur no le creyó y empezó a mostrar argumentos en contra de él. Entre ellos empezaron a surgir malentendidos y las discusiones acabaron por separarlos.

  • Una de las tareas que siempre quiso realizar fue matar a Sherlock Holmes. El personaje que le había dado éxito nunca terminó de ser su favorito, ya que realmente él quería escribir novelas históricas. Cuando lo mató en una de sus novelas, miles de personas empezaron a vestir de luto y casi 20000 suscriptores al periódico en el que se publicaban las aventuras de Holmes anularon su suscripción apenados por la muerte de uno de sus héroes. Recibió también miles de cartas de sus más antiguos seguidores pidiendo que sus detectivescas aventuras volvieran a la vida. Parece que los gustos del público y de Arthur no eran los mismos.

  • Finalmente, murió a los 71 años de un ataque cardíaco. Las últimas palabras que dijo estaban dirigidas a su esposa: “Eres preciosa“. En el epitafio de su tumba figuraban las palabras:

Temple de acero
Rectitud de espada
ARTHUR CONAN DOYLE
Caballero
Patriota, médico y hombre de letras

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¿Sabías que… Agatha Christie?

La reina del crimen, la dama del misterio, la escritora más traducida de todo el mundo. Agatha Christie es posiblemente la más famosa escritora de novelas detectivescas. Con un éxito de ventas insuperable y una carrera literaria tan extensa como la suya, Agatha es un referente en la literatura mundial, con su famosísimo detective Poirot (sin olvidar nunca a su otra creación, Miss Marple). Vamos a ver algunas anécdotas y curiosidades sobre la vida de esta gran autora:

  • Desde pequeña ya tenía una gran imaginación. Siempre había desarrollado una gran creatividad, y a menudo jugaba con personajes inventados por ella misma. Sin embargo, no por ello toda su infancia fue feliz. Cuando todavía era pequeña, su padre muere y la familia se sume en una pequeña crisis.
  • De joven también viajó a Egipto, donde quedó fascinada por toda la cultura oriental, afición que más tarde mostraría en sus novelas (“Muerte en el Nilo”, “Cita con la muerte” o “Asesinato en Mesopotamia”, por citar algunos).
  • Pero, sin duda, una de las mayores influencias que tuvo en su infancia fue su trabajo como enfermera. En este trabajo aprendió todos los secretos de la toxicología, aprendió las dosis necesarias para los envenenamientos, conoció a fondo todos los venenos, estuvo en constante contacto con sus síntomas y consecuencias… En fin, Agatha Christie acabó por ser una experta en el mundo de los venenos. Y, por supuesto, estos conocimientos los aplicó muchísimas veces en sus novelas, en numerosos asesinatos.
  • Agatha enseguida empezó a conseguir éxitos. En sus primeras novelas presentaba a sus dos grandes detectives, Hércules Poirot y Miss Marple. Estos dos detectives empezaron a cosechar éxito poco a poco, Agatha iba ganando popularidad con cada libro publicado.
  • ¿Adivinas qué hizo cuando empezó a conseguir sus primeros ingresos? Nada más y nada menos que comprarse un coche. Y es que, según se dice, Agatha Christie era una apasionada de los coches, le encantaba conducir su propio automóvil. 
  • Pero entre estas alocadas aventuras y pequeños progresos también se encuentran desgracias y depresiones. Por ejemplo, su amada madre murió, sumiéndola en una grave depresión. Y por si eso no fuera suficiente, en esa época su marido (al que le tenía mucho cariño) le dijo que estaba enamorado de otra mujer y que la dejaba. Grandes golpes en la vida de esta escritora, pero no por ello dejó que su obra empeorara. Agatha, con renovadas fuerzas, publicó un poco más tarde una de sus novelas más aclamadas, “El asesinato de Roger Ackroyd“, que disparó la fama que ya iba acumulando.

“La tristeza es la cuna de inspiración de todo escritor”

Agatha Christie 

  • Entre las “aventuras” personales que vivió Agatha, se encuentra una curiosa historia que revolucionó a todo el país. Como si de una novela suya se tratara, un día Agatha Christie desapareció completamente. Nadie conocía su paradero, la prensa echaba humo con los rumores, la gente se imaginaba lo peor. ¿Asesinada? ¿Secuestrada? ¿Se había escapado? Todo ello se estuvo barajando durante once días que duró esta escapada. Pero no, al final se encontraba… ¡En un balneario! Resulta que Agatha esta inscrita con un nombre falso. Pero no con cualquier nombre falso, sino con el nombre de la amante de su marido. Al parecer, la muerte de su madre y la infidelidad de su marido la llevaron a un grave ataque de nervios y de repente le entró una amnesia grave que la llevó a vivir esa extraña aventura. Ella aseguraba que no recordaba nada y, de hecho, tuvo que estar recuperándose en una clínica bastante tiempo. Las malas lenguas dijeron que sólo era un truco publicitario, pero lo cierto es que Agatha, consciente o inconsciente de su aventura, centró la atención de todo el país durante esos 11 fatídicos días.
  • Pero no acaban ahí las historias curiosas, hay otra también de gran interés. Un buen día, Agatha, cansada de escribir siempre sobre asesinatos, crímenes y detectives, decidió hacer algo completamente diferente y se puso a escribir novelas de amor. Bajo el pseudónimo de Mary Westmacott llegó a publicar 6 novelas románticas, completamente lejanas a su temática habitual.
  • Pero su obra también esta llena de curiosas anécdotas. El ejemplo más claro lo tenemos en su obra teatral “La ratonera“. ¿Y qué pasa con esa obra? Pues que lleva representándose ininterrumpidamente desde 1952. Hasta hoy no ha parado de representarse de forma continua, pasando a ser una de las obras teatrales de mayor éxito de la literatura universal.
  • Otro dato curioso de ella es sobre una característica que se presenta en todas sus obras policíacas. Y es que en sus novelas ella jugaba limpio, le daba toda la información necesaria al lector para resolver el crimen, le gustaba retar a sus seguidores. Antes de que el detective sacara la resolución, Agatha se aseguraba de que el lector ya tuviera los datos suficientes para resolverlo por él mismo, era muy escrupulosa en ese tema y siempre lo mantuvo así.
  • Pero la muerte acabó llegándole a nuestra querida Agatha. A la edad de 85 años, murió por causas naturales, pero con reconocimientos como el título de “Doctora honoris causa” en letras en la universidad de Exeter o el título de “Dama del imperio británico“, título que en esa época se concedía muy pocas veces y sólo por tener grandes éxitos.
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El valor

Después de un tiempo de no publicar nada, aqui regresamos con otro microrelato. Que lo disfruten!

Autor: Lyman Frank Baum

“¿Y mi valor? Intervino el León en tono ansioso. Estoy seguro de que te sobra valor respondió Oz. Lo único que necesitas es tener confianza en ti mismo. No hay ser viviente que no sienta miedo cuando se enfrenta al peligro. El verdadero valor reside en enfrentarse al peligro aun cuando uno está asustado, y esa clase de valor la tienes de sobra.”

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Madera de escritor

Hoy estrenamos una nueva sección en el blog llamada “Microrelatos” en la cuál ponemos microrelatos de artistas y escritores que en unas pocas líneas, nos dejan poesía y un impacto al terminar de leerlas, o al menos, eso esperamos.

Disfrutenla.

Autor: Julio Llamazares

Gran Vía de Madrid. Fotografía: Francisco Rodríguez Criado

Cuando él vio el bosque que habían talado para publicar sus libros, el escritor dejó de escribir. De repente, tuvo una visión: Madrid era un gran libro lleno de personajes y cada ventana de sus edificios era una página.

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